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jueves, 18 de enero de 2007

·Thiare·

¿Les parece conocido el nombre de Thiare Ahumada?

Quizás no. Ella era una niña de 7 años. Si, era. El sábado pasado Thiare se suicidó.

Tras leer de esta lamentable noticia me puse a pensar ¿qué puede llevar a una niña tan pequeña a quitarse la vida?

Como siempre ocurre con estos casos, se le consultó a un psicólogo las causas de la muerte de Thiare. Tras leer muchas hipótesis solo una frase llamó mi atención: “no se siente valorado, reconocido, integrado”

Por Dios!... es posible que una niña tan pequeña pudiese sentirse así!

Claro, me conteste de inmediato.

Recordé cuando yo tenía 7 años. Me sentía igual que Thiare. Con todos los problemas que existían en mi casa, y por lo crueles que pueden llegar a ser los pares, me sentía pésimo.

Pero creo que existe otro elemento, y muy importante, que son los padres. ¿Quién cuando niño no le temía a los padres?, aunque mejor dicho, ¿quién no le temía a la reacción de los padres?

El mundo de los adultos, en el que lamentablemente estoy inmersa ahora, es una completa basura. ¿Por qué gritamos cuando se rompe un vaso!?... ¿por qué un niño debe aguantar gritos porque dejó un juguete en el suelo!?

El hecho de que Thiare haya tomado una medida tan drástica, me recordó la conexión que muchos niños y adolescentes en el mundo poseen (grupo en el cual me incluía hasta mediados de Octubre): Miedo. Si, no es respeto ni admiración, no es subordinación ni comprensión, es miedo.

Pero, ¿miedo a qué?, ¡a los padres!, a sus retos, a sus gritos, a su desilusión para con nuestras acciones, y lamentablemente, incluso se tiene miedo de sus golpes.

Creo que como una mujer que aún no forma familia, me encuentro capacitada para realizar un llamado urgente.

Creo que todos nosotros podemos transformar el sentir de las futuras generaciones, ¡de nuestros hijos!. No es posible que niños de 7 años como Thiare crean que el suicidio, que el ahorcarse con los cordones de las zapatillas desde su camarote es una solución mejor que el enfrentar a una madre o a un padre.

Los niños ven a sus padres como el universo mismo, como aquellos seres tan maravillosos que fueron capaces de darnos vida. Y si es así ¿por qué les temen?

En vez de entregar miedo, deberíamos entregar amor y afecto por sobre todas las cosas.

¿Acaso no fueron niños? Entonces recuerden que pensábamos cuando teníamos 7 años.

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