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sábado, 3 de marzo de 2007

La Vida En Una Canción

Creo que es un poco cursi decir "esta canción habla de mi", o más que cursi un poco patudo.
Espero que este no sea el caso, ya que esta canción no es para mi [aunque quisiera] sino que describe el como me siento. Alejandrito la escribió en un momento de su vida en que la crisis lo superó...en mi caso la crisis es permanente....y al parecer eterna...

·A la primera persona que me ayude a comprender pienso entregarle mi tiempo, pienso entregarle mi fe, yo no pido que las cosas me salgan siempre bien, pero es que ya estoy harto de perderte sin querer (querer).
A la primera persona que me ayude a salir de este infierno en el que yo mismo decidí vivir le regalo cualquier tarde pa' los dos, lo que digo es que ahora mismo ya no tengo ni siquiera dónde estar.
El oro pa' quien lo quiera pero si hablamos de ayer: es tanto lo que he bebido y sigo teniendo sed, al menos tú lo sabías, al menos no te decía que las cosas no eran como parecían.
Pero es que a la primera persona que me ayude a sentir otra vez pienso entregarle mi vida, pienso entregarle mi fe, aunque si no eres la persona que soñaba para qué (¿qué voy a hacer? nada).
¿Qué voy a hacer de los sueños? ¿qué voy a hacer con aquellos besos? ¿qué puedo hacer con todo aquello que soñamos? dime dónde lo metemos.
¿Dónde guardo la mirada que me diste alguna vez? ¿dónde guardo las promesas, dónde guardo el ayer? ¿dónde guardo, niña, tu manera de tocarme? ¿dónde guardo mi fe?
Aunque lo diga la gente yo no lo quiero escuchar, no hay más miedo que el que se siente cuando ya no sientes nada, niña, tú lo ves tan fácil, ¡ay amor! pero es que cuanto más sencillo tú lo ves, más difícil se me hace.
A la primera persona que me ayude a caminar pienso entregarle mi tiempo, pienso entregarle hasta el mar, yo no digo que sea fácil, pero, niña, ahora mismo ya no tengo ni siquiera dónde estar.
A la primera persona que no me quiera juzgar pienso entregarle caricias que yo tenía guardadas, yo no pido que las cosas me salgan siempre bien pero es que ya estoy harto de perderte.
Y a la primera persona que me lleve a la verdad pienso entregarle mi tiempo, no quiero esperar más, yo no te entiendo cuando me hablas ¡qué mala suerte! y tú dices que la vida tiene cosas así de fuertes.
Yo te puedo contar cómo es una llama por dentro, yo puedo decirte cuánto es que pesa su fuego, y es que amar en soledad es como un pozo sin fondo donde no existe ni Dios, donde no existen verdades.
Es todo tan relativo, como que estamos aquí, no sabemos, pero, amor, dame sangre pa' vivir, al menos tú lo sabías, al menos no te decía que las cosas no eran como parecían.
Y es que a la primera persona que no me quiera juzgar pienso entregarle caricias que yo tenía guardadas, niña, tú lo ves tan fácil, ¡ay amor! pero es que cuanto más sencillo tú lo ves, más difícil se me hace.
A la primera persona que no me quiera juzgar pienso entregarle caricias que yo tenía guardadas, yo no digo que sea fácil, pero, niña, ahora mismo ya no tengo ni siquiera dónde estar. ni siquiera dónde estar...



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Pd: Recurso fácil cuando no existen las ideas para escribir en un blog

martes, 27 de febrero de 2007

¿Descanso?

Ayer vi una película que realmente no pertenecía al género que me gusta [terror]. Era más bien una película romanticona con un toque de comedia. No me quiero dar atribuciones de crítica de cine, sino más bien de crítica de mi vida.

Hay cosas que solo se pueden apreciar si las ves en otros. Y es precisamente eso lo que me paso ayer. Una de las protagonistas tenía un problema: no podía llorar. Yo si puedo, y fácilmente [sobre todo cuando tenia que llorar a propósito], pero aun así me cuesta. Creo que más que el hecho de botar una simple lagrima, es lo que esa lágrima significa. Me es difícil demostrar lo que siento. Es como si a veces la gente pudiera decir de mí que soy una mujer frívola e incluso calculadora.

Más allá de eso, pueden tener un cierto grado de razón, pero si tengo sentimientos, pero mi problema es el demostrarlos.

Ayer después de ver la película pensé seriamente ir a la psicóloga. Pero el solo hecho de pensar en que tendría que contarle mis problemas a otra persona hizo que se me llenaran los ojos de lágrimas. ¡Si llore como 10 veces en la película!

Dos puntos en la película me hicieron llorar a mares [pero silenciosamente como suelo hacerlo]. El primero fue al ver una escena donde unas niñas habían hecho una especie de refugio con unas sábanas y la habían iluminado con lámparas y adornado con estrellas. Yo cuando era niña también hacia lo mismo con mis hermanas. En ese momento me di cuenta que esa época fue la más feliz de mi vida, y que a pesar de tener mucha gente que me da cariño, amigos y amigas increíbles, una familia que realmente amo, yo no soy feliz.

El segundo episodio fue casi a la mitad de la película, cuando las protagonistas se dan cuenta de que tienen más de 35 años y su vida es una rotunda mierda. ¿El problema? Sentí que me vida también lo era, con la diferencia que yo solo tengo 20 años.

Realmente no sé que hacer para dejar de pensar aquello, porque me siento una total malagradecida, porque se que los que me rodean me dan todo su cariño [y yo sintiendo lo peor]

Lo único que pude rescatar de esta película fueron dos cosas. Bueno realmente son 3 contando de que la película es buenísima. Lo primero es que necesito ver a algún especialista, llámese psicólogo, siquiatra, sicoterapeuta o tarotista. Porque con la familia igual es complicado conversar estas cosas y porque [al menos yo] no quiero darles más problemas a mis amigos. Lo segundo fue que necesito independencia pronto. Pero no por un afán de querer salir de la casa de tus viejos, sino porque necesito con urgencia una casa donde poder gritar y llorar de dolor [ese dolor del alma que muchos hemos sentido en más de una ocasión], sin que nadie se preocupe…


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jueves, 18 de enero de 2007

·Thiare·

¿Les parece conocido el nombre de Thiare Ahumada?

Quizás no. Ella era una niña de 7 años. Si, era. El sábado pasado Thiare se suicidó.

Tras leer de esta lamentable noticia me puse a pensar ¿qué puede llevar a una niña tan pequeña a quitarse la vida?

Como siempre ocurre con estos casos, se le consultó a un psicólogo las causas de la muerte de Thiare. Tras leer muchas hipótesis solo una frase llamó mi atención: “no se siente valorado, reconocido, integrado”

Por Dios!... es posible que una niña tan pequeña pudiese sentirse así!

Claro, me conteste de inmediato.

Recordé cuando yo tenía 7 años. Me sentía igual que Thiare. Con todos los problemas que existían en mi casa, y por lo crueles que pueden llegar a ser los pares, me sentía pésimo.

Pero creo que existe otro elemento, y muy importante, que son los padres. ¿Quién cuando niño no le temía a los padres?, aunque mejor dicho, ¿quién no le temía a la reacción de los padres?

El mundo de los adultos, en el que lamentablemente estoy inmersa ahora, es una completa basura. ¿Por qué gritamos cuando se rompe un vaso!?... ¿por qué un niño debe aguantar gritos porque dejó un juguete en el suelo!?

El hecho de que Thiare haya tomado una medida tan drástica, me recordó la conexión que muchos niños y adolescentes en el mundo poseen (grupo en el cual me incluía hasta mediados de Octubre): Miedo. Si, no es respeto ni admiración, no es subordinación ni comprensión, es miedo.

Pero, ¿miedo a qué?, ¡a los padres!, a sus retos, a sus gritos, a su desilusión para con nuestras acciones, y lamentablemente, incluso se tiene miedo de sus golpes.

Creo que como una mujer que aún no forma familia, me encuentro capacitada para realizar un llamado urgente.

Creo que todos nosotros podemos transformar el sentir de las futuras generaciones, ¡de nuestros hijos!. No es posible que niños de 7 años como Thiare crean que el suicidio, que el ahorcarse con los cordones de las zapatillas desde su camarote es una solución mejor que el enfrentar a una madre o a un padre.

Los niños ven a sus padres como el universo mismo, como aquellos seres tan maravillosos que fueron capaces de darnos vida. Y si es así ¿por qué les temen?

En vez de entregar miedo, deberíamos entregar amor y afecto por sobre todas las cosas.

¿Acaso no fueron niños? Entonces recuerden que pensábamos cuando teníamos 7 años.

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